Ana María Rueda

Ibagué, Colombia, 1954

Vive y trabaja en Bogotá

Ana María Rueda, el decir de la piel.

Hablar… es una operación que comienza en dirección de fuera a dentro… Decir en cambio es una operación que empieza dentro del individuo. Es el intento de exteriorizar, manifestar, patentizar algo que hay en su intimidad. José Ortega y Gassset El hombre y la gente

Relacionarse con la obra de Ana María implica entrar en contacto con superficies en las que radica esencialmente la sensibilidad, como la piel, y suponen por ello una íntima relación entre el interior que percibe y expresan, y el exterior con el que interactúan definiéndose (la superficie-sensibilidad del material, la del objeto, la del cuerpo, la de la artista, la del espectador). Gracias a su trabajo, la madera, el lienzo, la gasa, el papel translúcido se expresan a si mismos y al mismo tempo le permiten a la artista comunicar sus percepciones, intuiciones, experiencias. Son, de cierto modo, su propia piel. Además, las características físicas del papel y de cada una de las realidades que lo habitan se tornan simbólicas. Desde el papel como piel, a la sangre como vida y muerte, al agua como cuerpo, a la luz como enceguecimiento y revelación, a la oscuridad como signo ominoso y protector a la vez. Estas interrelaciones y los íntimos vínculos entre los materiales que utiliza, el cuerpo humano y la naturaleza constituyen un leitmotiv en la obra de Ana María que comenzó en la década de los años ochenta. Los materiales, los soportes, las líneas, las texturas, los colores, la disposición, la composición son expresivos en si mismos; expresan y se comunican a partir de su fisicalidad; pero también son simbólicos de comportamientos y sus consecuencias. Aluden a profundas conexiones entre los seres humanos y el mundo al que pertenecen, del que no obstante depender, destruyen. La piel en su obra dice no solo las vivencias de la artista, sino también las de aquellos y aquello que en su contexto colombiano han sido afectados y vulnerados por los conflictos sociopolíticos y los desequilibrios socioambientales que han tenido lugar a lo largo de múltiples décadas y persisten en el presente. La piel los revela en su sensibilidad, en su sensualidad, en su soledad, en su empatía, en su dolor.

María Margarita Malagón Junio 2022