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El arte mira al San Juan de Dios

María Elvira Escallón

En Estado de coma reúne varios trabajos que realizó la artista María Elvira Escallón sobre el Hospital San Juan de Dios, un lugar que desde hace más de 20 años dejó de funcionar como tal. El arte como testimonio de un bien público en desuso y que será la sede de La feria del millón que comienza el próximo fin de semana.

“Visite el Hospital San Juan de Dios, es el enfermo más grave que hay en Bogotá”. Este mensaje que se encontró la artista María Elvira Escallón en el libro de visitas de su exposición Desde Adentro, que consistió en una serie fotográfica al interior del club El Nogal, después del atentado que sufrió en 2003, fue el punto de partida de su trabajo artístico en torno a este hospital con más de 400 años de historia.

Ese comentario anónimo fue el comienzo de una larga investigación y documentación sobre un lugar del que ella había oído mucho, pero del que no conocía nada. Estado de coma, una serie de trabajos sobre este lugar, nació de la curiosidad, de esa pequeña pista, como si se tratara de una novela policiaca que siguió, claro, en cómo ingeniárselas para ingresar a este espacio que, hacia 2005 cuando inició sus visitas, llevaba ya 5 años sin funcionar.

Su interés era enfocarse en el edificio central donde se topó con los equipos médicos situados en los espacios, 540 camas de hospitalización, 16 salas de cirugía, salas de espera, habitaciones de cuidados intensivos, todo aparentemente listo para el servicio, pero inmóvil y fuera de uso.

Percibió que la inercia era una fuerza viva que avanzaba colonizando espacios y sumiéndolos en la sombra. Se enfrentó allí a la metáfora de un paciente que se aferra a la vida, aunque su apariencia sugiera lo contrario. Y así empezaría su exploración donde la cama se convertiría en un elemento fundamental al ser un espacio privado en uno de los hospitales públicos más importantes del país.

Escallón fue encontrando mucha información, la fue decantando sin saber muy bien por dónde empezar. Optó inicialmente por realizar una serie de postales —hizo diez mil— que daban testimonio del estado del lugar. Esas postales las repartía a diferentes personas del medio artístico, del sector salud, a periodistas, como si se trataran de testimonios de un sitio turístico con información al respaldo de las imágenes. Al final era un gran inventario fotográfico de cada rincón del San Juan.

Fue la primera de las series que concibió ahí. Siguió con sus Recorridos Nocturnos, nuevamente a partir de otra metáfora de pacientes con un pie en la vida y otro en la muerte: al hospital literalmente lo desconectaron.

Ya sin electricidad, Escallón lo caminaba al asomarse la noche y con apenas la luz de la luna, de los postes del alumbrado público, de los reflejos de la ciudad, tomó otra serie de fotografías en la penumbra con esas luces que desde afuera llegaban al edificio.

Otra serie que surgió ahí es Tejido Blando en la que buscaba aproximarse a esa presencia ausente de quienes habían habitado el hospital durante tanto tiempo y que todavía se adivinaban presentes en sábanas, almohadas, camillas.

Las camas ya no estaban arregladas, pero Escallón encontró en la lavandería estas sábanas que tendió sobre el piso y que retrató en busca del mayor detalle de cada una de ellas. Al acercarse a cada pedazo de esas telas decidió después construir collages de 20 a 25 fotos superpuestas con la intención de formar nuevamente la sábana.

Ese ejercicio milimétrico puede aludir a la suma de tantas personas que durante un día podían usarlas, multiplicadas por las semanas y años que estaban en desuso. Justo de esta serie se verá una muestra en el Salón MACC, Maestras del Arte Contemporáneo Colombiano, que estará por primera vez en La feria del millón que se llevará a cabo precisamente en el Hospital San Juan de Dios, el 1, 2 y 3 de octubre, y en el que también estarán las artistas Libia Posada, Ana María Rueda, Leyla Cárdenas, Rosario López y Mariana Varela.

En la serie Extracciones su trabajo se trasladó a la escultura y se alejó del documento para acudir a la ficción. Ante la imposibilidad de trabajar directamente en el hospital, recreó en su propio estudio la ambientación de esos espacios y de los catres que, de alguna manera, se convertían en la extensión de los cuerpos no presentes. Catres cortados por partes, como si les faltara algo, como si el espacio y el tiempo se los estuvieran devorando y lo que queda a la vista se resistiera a desaparecer. Y en Cultivos, a esos mismos catres les nace hierba, pasto que sirve de colchón a un espacio inservible.

Escallón, en su exploración también recorrió el complejo hospitalario que conserva varios edificios que hoy son Bien de interés cultural de la Nación, y allí se encontró con la capilla. Valga decir que la capilla y el convento también serán locaciones de la feria del millón este año y justo ahí estará la obra de Escallón.

Allí, la artista pudo conversar con quienes fueran las jefes de enfermería del extinto hospital. Ellas seguían diariamente cuidando las instalaciones, limpiando, barriendo, intentando seguir una rutina en medio de la desolación.

Después de más de cinco años se resistían a la idea de que el cierre era definitivo. Sus testimonios quedaron en video. Una de ellas le agradeció a Escallón el registro documental que estaba haciendo sobre el San Juan y, de paso, le hizo una sorpresiva confesión: ella fue quien escribió el mensaje anónimo en el libro de visitas de su exposición sobre El Nogal. El mensaje que dio comienzo a todo.

Septiembre 24, 2021

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