Espacio Continuo Galería


El esqueleto de Dios

El Tiempo

Las manos de María Elvira Escallón tienen la fuerza para sacar un clavo de la pared o romper entre sus palmas la indefensa cabeza de la Venus de Milo. Sus manos –esa perfecta conexión de huesos metacarpianos y carpianos, músculos, nervios, arterias digitales, retináculos y falanges y toda una perfecta geometría ramificada: como los eternos brazos de un árbol– tienen el don de la creación. Miguel Ángel hizo que Dios y los hombres se tocaran con la punta de los dedos. Ella –en su exposición en la galería Espacio Continuo (calle 80 n.º 12-55)– logró que los árboles estiraran las manos desde sus ramas.

Junio 25, 2022

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